Federación de Asociaciones Cannábicas (FAC)

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11 mayo 2009

Noticias de Alava: Entrevista con Martín Barriuso

Martín Barriuso flanqueado por Nol Van Schaik y Sebastián: pincha para ampliar
Obviamos la entrevista con Francisco Pérez Horcajada, publicada en el mismo diario, pues preguntar a un psiquiatra sobre la legalización del cannabis equivale a consultar a un juez o a un abogado sobre la psicosis cannábica o el síndrome amotivacional. Ya estamos curados de espantos en cuanto a estos absurdos que, día sí, día también, se dan en nuestra prensa cuando de drogas ilegales se trata. En cualquier caso, quien quiera leer las simplezas de Pérez (una de ellas, elegida para el titular), no tiene más que seguir el enlace.

MARTÍN BARRIUSO, FEDERACIÓN DE ASOCIACIONES CANNÁBICAS
"Los riesgos no pueden justificar que se persiga a personas adultas"

¿Sigue siendo difícil defender la despenalización del cannabis hoy en día? Hay que decir que le ha acarreado bastantes problemas.

A estas alturas, la mayoría de la población del Estado está a favor de la despenalización. La opinión generalizada es que hay que normalizar el consumo, en su sentido más amplio. Pero hay unos intereses brutales y unos prejuicios inmensos. Se banalizan las sustancias legales y aceptadas, como el alcohol, independientemente de su nivel de riesgo, mientras el cannabis, que es la droga de uso social con menos nivel de riesgo, se sigue demonizando y viendo como algo peligroso y vergonzoso. Los riesgos del cannabis, que nosotros nunca hemos negado, no pueden justificar que se persiga a personas adultas por consumir.

¿Qué receta propone para superar el estigma social?

Una parte de este trabajo debemos hacerla los propios consumidores, dando la cara y reconociendo nuestros consumos para que la gente vea que en su entorno hay un montón de usuarios. Y también es fundamental un cambio legal progresivo, mediante los clubes sociales de cannabis, la despenalización de la tenencia y el consumo, la regulación del autocultivo... Proponemos un trabajo por fases y, desde luego, centrando todos los esfuerzos para que los adolescentes no consuman. A los adultos hay que dejarles libertad de elección y darles información sobre los riesgos. Con los adolescentes hay que hacer una labor educativa, no represiva, para que sepan que consumiendo incurren en una conducta que les puede traer complicaciones.

¿No cree que la línea que separa el uso lúdico del cannabis con el abuso es demasiado fina?


Hay límites que no hay que superar. Desde hace años, recomendamos abiertamente que no se consuma cannabis por debajo de los 16 años y que, en todo caso, entre los 16 y los 18 jamás se debe ir más allá de un consumo esporádico o experimental. Cualquier usuario habitual menor de 18 años aumenta su riesgo de sufrir trastornos psíquicos.

¿Qué les diría a aquéllos que se oponen al uso terapéutico asegurando que incita al consumo?


Me parece absolutamente falto de humanidad y de la más mínima compasión que enfermos necesitados de cannabis sufran con la excusa de que hay que proteger a los adolescentes, que van a fumar de todas formas. El sistema actual de regulación es un fracaso: consumen los que menos deberían, y viceversa. Estamos cansados de que se nos acuse de utilizar el uso terapéutico para justificar el consumo, cuando lo que hacemos es cubrir funciones del sistema sanitario. Hay mucha hipocresía.

'Esta sociedad no está preparada para la legalización del cannabis'

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28 marzo 2009

21 días de estupidez y porros

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Imaginemos que una "periodista" con ganas de trepar y pocos escrúpulos profesionales se dedicara durante tres semanas a meterse dosis masivas de alcohol en el cuerpo: Unas cuantas copas de orujo en el desayuno, unos chupitos de güisqui a media mañana, tres litros de Rioja en el aperitivo y así, exceso tras exceso, hasta el coma etílico. Imaginemos que, además, la autodenominada "periodista" insistiera en hacer su "trabajo" en plena melopea. El resultado, sin duda, sería lamentable. Si, para colmo de amarillismo, la susodicha intentara extraer profundas conclusiones acerca de los peligros de la bebida y se dedicara a dar cancha a ex-alcohólicos partidarios de implantar la Ley Seca como forma de hacer frente al consumo abusivo, está claro que nadie la tomaría en serio.

Pues bien, en el programa "21 días fumando porros", emitido el pasado viernes 27 de marzo en Cuatro, Samanta Villar, la intrépida "periodista", hace exactamente eso, solo que cambia el alcohol por el cannabis. De hecho, Villar se pega tales pasadas con los porros que sin duda habría muerto de sobredosis etílica si hubiera intentado hacer un programa parecido sobre la bebida. La pregunta que surge de inmediato es: ¿Se puede llamar periodismo a semejante ejercicio de irresponsablidad?

El programa de Cuatro fue una muestra clásica de manipulación y propaganda anti-drogas en el más rancio estilo. Se alteró el orden de los acontecimientos (el brutal colocón holandés, por ejemplo, se produjo varias semanas antes de rodar el resto) y se eliminaron varios días de material grabado (como la visita a la asociación MACA de Barcelona) para que todo encajara en el guión preestablecido. Se suprimieron los mensajes políticos de las asociaciones cannábicas y se dio un peso exagerado a un pequeño grupo de ex-adictos que no representan ni de lejos la realidad de la mayoría de quienes fumamos porros.

Por otra parte, la aportación del programa al necesario debate social sobre el cannabis, sus beneficios y riesgos, y su situación legal es, sencillamente, prescindible. ¿Que el cannabis no es inocuo? Ya lo sabíamos. ¿Que los excesos son malos? Vaya novedad. ¿Que hay gente que haría mejor en no probar los porros en su vida? Es lo que llevamos diciendo toda la vida. ¿Y para eso tanto ruido? ¿Eso es todo lo que Cuatro es capaz de aportar a un debate tan serio?

Por fortuna, no todos los que usamos el cannabis cometemos los estúpidos excesos de la periodista de Cuatro. La inmensa mayoría de personas usuarias de la planta somos gente normal y no tenemos graves problemas debidos a nuestro consumo. Pero, sobre todo, solemos ser gente responsable que afronta las consecuencias de lo que hace. En cambio, la penosa imagen final de Samanta Villar, jurando que, tras el brutal atracón de cannabis que se acababa de pegar, nunca más volvería a fumar un porro, evoca sin remedio al típico idiota que, tras desoír los consejos de todo el mundo y emborracharse hasta las patas, asegura por la mañana, en plena resaca, que nunca volverá a beber. Por suerte, todo el mundo conoce el escaso valor que tienen las reflexiones de un idiota resacoso.

Las actuales políticas de drogas son un desastre que causa más daños que las propias drogas, como acaba de reconocer la Comisión Europea en un reciente informe. La vigente regulación legal sobre el cannabis, además de alimentar un inmenso mercado negro de naturaleza mafiosa y de deteriorar la calidad de producto, coarta la libertad de millones de adultos y dificulta el acceso a los enfermos que podrían beneficiarse de sus propiedades medicinales, sin conseguir impedir a cambio el acceso de los adolescentes a la sustancia. La reforma de ese marco legal es una cuestión de gran calado social y debe abordarse con seriedad, basándose en datos sociológicos y científicos, no en los prejuicios y experiencias de unos cuantos profesionales del engaño y la telebasura.

Martín Barriuso Alonso
Presidente de la Federación de Asociaciones Cannábicas (FAC)

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05 marzo 2009

Charla de la FAC en Spannabis 2009



Gracias a Marihuana TV y a Cannabis y Más (los unos por rodarlo y los otros por facilitarnos el código para incrustarlo), os podemos ofrecer este vídeo con la charla de la FAC en la última edición de Spannabis, charla que versa sobre los clubs de consumidores.

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18 febrero 2008

Los "exitos" de la prohibicion de las drogas

Imagen de Ward Sutton. Pincha para ampliar«Algunos fármacos son ilegítimos pero hay gran tráfico, lo cual es lógico
porque los réditos son astronómicos
y hay muchas víctimas, hay muchas cárceles.
Voces hipócritas piden, coléricas
medidas drásticas, sillas eléctricas.
En las Antípodas todo es idéntico,
idéntico a lo autóctono.»
Javier Krahe: Antípodas (1999)


Se acerca la fecha para la reunión de la Comisión sobre Narcóticos de las Naciones Unidas en Viena. El 10 de marzo de 2008 se evaluará la estrategia antidroga aplicada en el mundo durante los últimos diez años y, dados los antecedentes, mucho nos tememos que los narcoburocrátas de la ONU serán capaces de encontrar razones para el optimismo. Al fin y al cabo, su sueldo depende de que las encuentren. En vano buscaremos información sobre este evento en nuestros medios de comunicación y, cuando se publique algo al respecto, seguro que la mirada crítica brillará por su ausencia.

Pocos organismos habrá, mundiales o nacionales, que disfruten de una actitud tan complaciente por parte de los medios como las oficinas de drogas de la ONU (JIFE y ONUDD) y es de temer que nadie se ocupará de rememorar los pronósticos que se hicieron hace diez años en Nueva York. Pero, por mucho que los activistas estemos dando la murga todo el día con los fracasos de la Prohibición, también deberíamos ser capaces de ver sus éxitos. Así lo hacía Martín Barriuso, presidente de la FAC, en un artículo que ya tiene sus años pero que no ha perdido actualidad. Aquí va un fragmento:

Imagen de Ward Sutton. Pincha para ampliar«Los intereses que oculta la prohibición son numerosos, algunos de ellos no demasiado evidentes. Por un lado están los beneficios económicos y políticos que obtienen directamente los estados. La guerra contra las drogas permite justificar la aprobación de legislaciones excepcionales de control social y la persecución contra grupos étnicos o inmigrantes con la excusa del narcotráfico; reduce el control en materia de derechos humanos; incrementa los poderes de jueces, policía y ejército; proporciona ventajas en el terreno de la diplomacia; y aporta ingentes cantidades de dinero totalmente opaco con el que financiar operaciones encubiertas o enriquecer a las clases dirigentes. Por otra parte, estas políticas generan un enorme aumento de precios, incrementando la dinámica de acumulación de capital, a la vez que protegen ciertos monopolios farmacéuticos de facto. Además, se ha creado un enorme entramado parainstitucional, formado sobre todo por ONGs, que se podría denominar lobby preventivo-asistencial, que obtiene grandes sumas de dinero e influencia social, a la vez que controla los mensajes que la sociedad civil recibe en torno a las drogas.

Si a todo lo anterior le añadimos el hecho de que las instituciones internacionales encargadas de elaborar y aplicar las políticas de control de drogas carecen de un control democrático efectivo y dan crecientes muestras de corrupción, y le sumamos que los Estados Unidos, primera potencia mundial y principal promotor de la guerra contra las drogas, refuerza su papel de liderazgo, estableciendo un férreo control en la materia y justificando intervenciones policiales y militares en el exterior (Nadelmann, 1993), comprenderemos porqué la torre da tan pocas muestras de tambalearse a pesar de la enorme cantidad de razones que parece haber para que tal cosa suceda.Imagen de Ward Sutton. Pincha para ampliarEn realidad, la afirmación de que la prohibición de drogas ha fracasado, algo que oímos repetir con creciente frecuencia, es errónea. La prohibición solo ha fracasado si nos empeñamos en creer que se trata de un medio dirigido a la consecución de los fines declarados en las convenciones internacionales: La protección de la salud física y moral de la humanidad en la de 1961 o la desaparición del tráfico ilícito en la de 1988. Pero si cambiamos el punto de vista y consideramos que, en realidad, la prohibición es un fin en sí misma, analizando hasta qué punto sirve eficazmente para proteger una serie de intereses económicos y políticos, descubriremos que prohibir ciertas drogas ha sido para muchos el "gran negocio del siglo" (Markez, 1994). Así que lo que sucede en realidad es que la prohibición cumple muy diversos objetivos, solo que esos objetivos nunca aparecen en los discursos ni en los informes oficiales porque, evidentemente, son inconfesables.»

Martín Barriuso:
La prohibición de drogas, del tabú moral a la desobediencia civil
Las Naciones Unidas y la política internacional de control de drogas: Factores para una inercia prohibicionista

Más información:
ENCOD: Un empate diabólico
La ONU ve bajo control el problema mundial de las drogas

Documental de la TV australiana:
Drogas: Tratar con el demonio_Una relacion infernal (1996)
(ver online o descarga por Emule)

Todas las imágenes, Sutton Impact

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29 enero 2008

Martin Barriuso: charla sobre los clubs de consumidores

Gracias a Delincuentista, de Energy Control, os podemos ofrecer la interesantísima charla que dieron Martín Barriuso y Diego de las Casas el pasado 17 de enero en Madrid, bajo el título, «Del Cannabis Social Club al club de consumidores de psicótropos». También queremos manifestar nuestra gratitud a la asociación Eleusis, que lleva organizando eventos de este tipo desde hace unos meses, y a la sala Off-Limits, un espacio privilegiado en el barrio de Lavapiés.

Si prefieres bajarte el vídeo entero para verlo tranquilamente (una hora, formato Windows Media) hazlo desde este enlace a Media Fire, servicio de alojamiento de archivos.



Segunda parte
Tercera parte
Cuarta parte
Quinta parte

Más información en:

Los Clubes Sociales del Cannabis en España: Una brecha en el muro de la Prohibición

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02 agosto 2006

Nota de prensa de Pannagh sobre el archivo de la causa por la plantacion colectiva

Logo de PannaghArchivada definitivamente la causa por la plantación colectiva de marihuana de Pannagh.
- Pannagh reclama la devolución de las plantas incautadas y denuncia por desproporcionada la detención de sus miembros.
- El modelo de club de consumidores/as se pondrá en marcha en varios países y se presentará oficialmente al Parlamento Europeo.


1. El procedimiento judicial

La Sección 6ª de la Audiencia Provincial de Bizkaia, en auto de fecha 14 de marzo de 2006, decidió el sobreseimiento libre y archivo de la causa abierta contra los tres miembros de la asociación Pannagh y el propietario del terreno que la asociación tenía alquilado, detenidos el pasado 3 de octubre durante la cosecha de las plantas que la asociación tenía plantadas para el uso de sus socios/as. El archivo es definitivo, ya que la fiscalía no ha presentado recurso contra dicha decisión.

La Audiencia entiende que no existe indicio de delito, ya que a su juicio esta plantación cumple los requisitos que la jurisprudencia del Tribunal Supremo exige para poder ser considerada como 'consumo compartido', es decir, la condición previa de consumidores de las personas participantes, el funcionamiento en circuito cerrado que impide el acceso a terceras personas y la ausencia de fines comerciales. Además, la Audiencia considera que el hecho de que Pannagh sea una asociación legalmente constituida excluye la clandestinidad que cabría esperar de una organización delictiva dedicada al tráfico de drogas ilícitas.

Los hechos se remontan al pasado 3 de octubre de 2005, cuando, tras haber detectado la Policía Municipal de Bilbao nuestra plantación en el marco de una investigación por presunto tráfico de drogas, la titular del Juzgado de Instrucción nº 6 de Bilbao, Arantzazu Otiñano, ordenó la intervención de las plantas y la detención del propietario del terreno y de las personas que se encontraban en el mismo. Las diligencias fueron abiertas cuando, en el marco de una investigación por presunto tráfico ilícito, la Policía Municipal encontró nuestro cultivo y decidieron intervenir a pesar de conocer la identidad de sus propietarios. Las plantas intervenidas alcanzaron un peso en bruto de 150 kg.

Tras ser puestos en libertad, las plantas quedaron depositadas a disposición del juzgado. Al parecer, se procedió a su secado y a desechar las partes no psicoactivas, ya que cuando fueron sometidas a análisis en el laboratorio de la Subdelegación del Gobierno en Bizkaia el peso neto se había reducido a tan solo 17,400 kg.

La defensa de Pannagh solicitó el archivo, alegando que las plantas estaban destinadas al consumo de las personas socias y no al tráfico ilícito. La titular del juzgado de instrucción rechazó el archivo, si bien reconocía que, efectivamente, el destino de la marihuana era el consumo social y aceptaba el desglose del caso por presunto tráfico en el que nuestro caso se había incluido al principio. La defensa recurrió este auto ante la Audiencia Provincial, que finalmente lo estimó y dictó auto de sobreseimiento. Con posterioridad a dicho auto, la asociación ha solicitado la devolución de las plantas incautadas.

2. Valoración del proceso

Pannagh quiere mostrar su satisfacción por la decisión de la Audiencia Provincial, que pone de manifiesto que, como dijimos desde el principio, nuestras actividades de cultivo son legales y están dirigidas únicamente a cubrir las necesidades de consumo de nuestros socios y socias. También consideramos que este auto refuerza nuestra tesis de que en el marco de la legislación prohibicionista en vigor cabe perfectamente la creación de un circuito cerrado sin fines comerciales para poder abastecerse de cannabis (o de otras plantas y sustancias psicoactivas).

Denunciamos el carácter desproporcionado de las medidas que se tomaron contra nosotros. Es absurdo que se detenga a personas perfectamente identificadas y cuyas actividades son del público conocimiento, cuando bastaría habernos remitido a nuestra sede social (que consta en el Registro de Asociaciones del Departamento de Justicia del Gobierno Vasco) una citación para ir a declarar. Entendemos que la juez, Sra. Otiñano, se excedió en su celo represivo, ya que la más elemental prudencia debería haberle aconsejado no ordenar la detención de personas que, aún en el caso de que fueran finalmente condenadas, lo más probable es que, dada la naturaleza de los hechos, nunca tuvieran que ingresar en prisión. Tampoco entendemos que se ordenara la incautación de las plantas sin antes comprobar si se estaba produciendo realmente una infracción legal.

En este sentido, la actuación de la Policía Municipal fue chapucera e incompleta ya que, según parece, en ningún momento intentaron identificar a los verdaderos propietarios de las plantas. Por otra parte, el hecho de que necesitaran dos días para redactar un atestado de tres páginas, unido a la filtración de nuestros datos a la prensa, nos hacen pensar que, en realidad, lo que pretendían era dar un escarmiento y hacer méritos a costa de nuestros derechos ciudadanos.

Queremos denunciar especialmente dicha filtración a la prensa por parte, presumiblemente, de los agentes de la Unidad de Estupefacientes de la Policía Municipal de Bilbao, de datos relativos a la detención, especialmente el hecho de facilitar el nombre y apellidos de nuestro presidente. Creemos que dicha filtración, totalmente anómala y contraria a la ley, estaba dirigida a dañar nuestra imagen pública. Sin embargo, vista la reacción de los medios de comunicación y la cascada de muestras de solidaridad recibidas, creemos que lograron todo lo contrario. En este sentido, Pannagh agradece a todas las personas y entidades que nos han apoyado la solidaridad y simpatía que nos han mostrado en los últimos meses.

Queremos expresar nuestra decepción y sorpresa por la actitud de la Dirección de Drogodependencias del Gobierno Vasco, cuya máxima responsable, Belén Bilbao, conocía en detalle nuestras actividades desde mucho antes de nuestra detención. Sin embargo, a pesar de los postulados teóricamente antiprohibicionistas de la fuerza política que le nombró, Izquierda Unida, y de su supuesta apuesta por la defensa de los derechos de las personas usuarias de drogas, la Dirección de Drogodependencias ha guardado absoluto silencio incluso cuando era claro para todo el mundo que se trataba del mismo tipo de actividades que saben que venimos llevando a cabo desde hace años. También nos gustaría saber cuándo va a comenzar de una vez el debate social sobre la situación legal del cannabis que prometió el consejero Javier Madrazo al acceder a su cargo hace más de cinco años, y del que no hay aún ni rastro.

3. Seguridad jurídica para el cultivo

Reclamamos la devolución de las plantas incautadas, petición que ya ha sido formulada por la defensa de la asociación. Si nuestras actividades eran legales, el producto de las mismas también debería serlo. Por otra parte, la Audiencia reconoce en su auto que se iba a dar un uso terapéutico a parte de las plantas incautadas, por lo que no resultaría comprensible que se continuara privando a personas enfermas de una planta que utilizan para aliviar sus dolencias. En cuanto a quienes las iban a usar para uso no medicinal, el paradójico resultado del decomiso ha sido que se han visto obligados a recurrir al mercado ilegal para cubrir sus necesidades.

Pannagh exige, una vez más, el fin de la actual inseguridad jurídica en torno al autocultivo. No es de recibo que, año tras año, se vengan produciendo cientos de incautaciones, detenciones y procesamientos contra pequeños cultivadores que luego terminan, casi sin excepción, en archivo o absolución. Esta situación de incertidumbre favorece la arbitrariedad y merma los derechos de quienes optan por cultivar por su cuenta para no tener que recurrir al mercado ilegal, que es precisamente el más beneficiado por la permanencia en el tiempo de esta sinrazón.

En este sentido, al poco tiempo de producirse la operación policial contra nuestra asociación, el europarlamentario italiano Giusto Catania, miembro de la Comisión de Libertades Civiles, Justicia y Asuntos de Interior del Parlamento Europeo, además de autor del informe sobre política de drogas aprobado por el Parlamento Europeo en diciembre de 2004, presentó una interpelación escrita a la Comisión Europea acerca de dicha operación.

En la misma, Catania preguntaba a la Comisión si no era una incongruencia, además de un atentado a varios derechos reconocidos por la legislación europea, que en un estado donde está despenalizado el uso personal de drogas y donde se puede constituir legalmente una asociación de consumidores, se pueda luego actuar contra esa asociación por cultivar precisamente para el uso personal.

La respuesta de la Comisión a Catania fue muy clara: A la Unión Europea no le corresponde la regulación de las conductas relacionadas con la tenencia y el consumo. Los estados miembros están obligados por la legislación de la ONU y de la UE a perseguir en su legislación lo que tenga que ver con la distribución comercial de drogas ilícitas. Pero esta obligación desaparece en el caso del autocultivo, ya que, como dice sobre nuestro caso el comisario Frattini en nombre de la Comisión, "el artículo 2.2 excluye del alcance de la Decisión Marco del Consejo el cultivo de cannabis para consumo personal, al estar definido por las leyes nacionales".

El gobierno español tiene pues competencia para regular el autocultivo de forma análoga a lo que sucede en otros países de la Unión Europea, determinando la cantidad exacta de plantas que cada persona puede poseer para su propio consumo y aclarando las condiciones para el autocultivo legal. De esta forma se acabaría la inaceptable indefinición actual y se podría ofrecer una alternativa al monopolio por parte del mercado ilegal.

4. El Club Social del Cannabis, al Parlamento Europeo

El cultivo colectivo de Pannagh no es en absoluto un caso único. Con mayor o menor nivel de concreción jurídica y usando diferentes modelos legales, existen cultivos similares en muchos lugares de toda Europa. En Euskal Herria ha llegado a haber hasta cinco asociaciones similares con cultivos sociales, en el estado español hay varias más en marcha, y en Suiza, Bélgica, Holanda, Dinamarca, Alemania, República Checa y Polonia, al menos, diversos grupos han llevado a cabo experiencias similares o se están planteando ponerlas en práctica en breve.

Tras conocerse el archivo del 'caso Pannagh', la Coalición Europea de ONGs por políticas de Drogas Justas y Eficaces ENCOD (www.encod.org), formada por 98 entidades de 20 países europeos, ha decidido debatir los distintos modelos de cultivo social de cannabis existentes para llegar a una propuesta unificada, que ha sido bautizada como Cannabis Social Club, y que será presentada en el Parlamento Europeo el próximo mes de noviembre, en el marco del simposio sobre políticas de drogas que la coalición organizará en la sede del mismo. ENCOD, que ya tiene en marcha desde hace meses la campaña 'Libertad para cultivar', exigirá que la Unión Europea aclare la situación del autocultivo y permita la creación de clubes que produzcan marihuana y otras plantas psicoactivas en circuito cerrado y sin fines comerciales, a fin de buscar una alternativa al actual mercado negro. Mientras tanto, varios grupos de diversos países se proponen llevar a cabo plantaciones colectivas de este tipo durante 2007.

También la Federación de Asociaciones Cannábicas se encuentra en estos momentos debatiendo un modelo para regular el cultivo de cannabis en circuito cerrado, modelo que se esperamos poder presentar tanto al Plan Nacional sobre Drogas como a la Comisión sobre drogas del Congreso y el Senado, instituciones ante las que estamos a la espera de comparecer. Esperemos que sea así y termine de una vez la política de ostracismo a la que el gobierno de ZP ha condenado al movimiento antiprohibicionista y cannábico desde que llegó al poder.

Bilbao, 2 de agosto de 2006.

Asociación de Usuarios/as de Cannabis Pannagh
Contacto: Martín Barriuso. 670996335
pannagh@hotmail.com
www.fac.cc

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29 noviembre 2005

Normalizar el cannabis

Pancarta de ARSECSE en la MMM 2005. Por cortesía de LiberadamariaSegún las encuestas del CIS, en el Estado español ya son más los defensores que los detractores de la legalización del cánnabis. Legalizar la marihuana se ha convertido en un eslogan manido y ya casi nadie se asusta al oír hablar de esta cuestión. Es más, frente a cierto discurso oficial que sostiene que el cánnabis no se puede legalizar porque, a diferencia de tabaco y alcohol, carece de arraigo social y cultural, lo cierto es que hace tiempo que para un gran sector de la población -ampliamente mayoritario en el caso de los jóvenes- fumarse un porro es la cosa más normal del mundo.

El sistema de control legal que se aplica al cánnabis y sus derivados ha demostrado ser un estrepitoso fracaso. A pesar del elevado coste social (criminalización de amplias capas de la sociedad, dificultades de acceso para los usuarios medicinales, mafias, desinformación, adulteraciones, etcétera), los logros brillan por su ausencia: El consumo ha crecido de forma espectacular y los usos problemáticos, sobre todo entre preadolescentes, han aumentado. Por tanto, parece llegado el momento de cambiar de rumbo y probar con nuevas formas de regulación que, superado el marco prohibicionista actual, reduzcan al mínimo los riesgos sanitarios y permitan salir de las catacumbas a millones de personas que, por lo demás, son perfectamente normales. Marear la perdiz para aplazar el debate sólo traerá más problemas.

Pero normalizar el cánnabis no significa sólo cambiar las leyes. Hay que cambiar también políticas educativas, sanitarias e informativas y, sobre todo, mentalidades y percepciones, una tarea que implica a muy diversos sectores de la sociedad. Para ello, en Euskadi se viene llevando a cabo desde hace años un amplio debate, cuyo primer fruto ha sido el llamado Manifiesto de Oñati , en el que muy diversas entidades relacionadas con el fenómeno de las drogas han consensuado las líneas maestras de un cambio cada vez más necesario.

Mañana miércoles día 30, en Donostia, se dará un nuevo paso en el marco de la Jornada de Debate organizada por el Instituto Vasco de Criminología y el Departamento de Didáctica y Organización Escolar de la UPV-EHU. Será una buena ocasión para discutir cómo llevar a la práctica legal, médica y educativa lo que en la calle es una realidad asentada, una realidad que, guste o no, se acabará imponiendo frente a los obstáculos legales. Mejor será que nos vayamos preparando. Por supuesto, se admiten sugerencias.

Martín Barriuso, Presidente de la FAC
Publicado en El Correo

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